Los videojuegos se han convertido en parte importante de nuestra cultura y sociedad, ya que representan una de las formas más populares de distracción y ocio. No obstante, es importante destacar que también representan un medio de transmisión de información que puede incluso servir como recurso educativo, formativo o rehabilitador.

Si bien es cierto que los videojuegos han sido objeto de innumerables críticas, desde promover la delincuencia, inducir a la agresión, aislamiento, ser causa de absentismo escolar, o simplemente ser inherentemente malignos. También se destacado su potencial para mejorar diversas habilidades y como potente herramienta de transmisión de conocimientos y valores. (Tejeiro Salguero, 2008)

Asimismo, su uso por parte de los niños genera un cierto miedo derivado de las consecuencias que suelen atribuirse a los videojuegos, existe una clara diferencia entre la valoración otorgada al tiempo dedicado a este tipo de juegos de otras actividades lúdicas por ejemplo, deportes, ajedrez, lectura, música, entre otras, las cuales son siempre bien consideradas social y educativamente. Más