Aprovechando que algunos anduvimos de vacaciones, utilizaré este espacio para hablar de cosas alejadas un poco de la medicina, de los días de guardia y de los trabajados forzados en la biblioteca de la escuela. Ya en otras ocasiones he escrito sobre mejorar el estilo de vida y encontrar un hábito saludable al cual poder entregarse. Quiero contarles lo que yo he encontrado.

Todo empezó cuando mi mejor amigo se fue a vivir a Estados Unidos, a Virginia para ser más específicos. Él, como muchos de los mexicanos que llegan a E.U. a vivir el sueño americano, subió de peso después de seguir perseverantemente una dieta alta en grasas y carbohidratos. Incluso tiempo después, como si fuera una sátira de su vida pasada, hizo un personaje llamado “Gorbo”, que ilustraba perfectamente la combinación entre su nombre y su estado físico. Cuando éramos más jóvenes siempre nos preguntábamos sobre cuándo una persona que llega a cierto peso se deja llevar por la corriente, sobre qué pasa por la cabeza de esa persona cuando decide simplemente no hacer nada al respecto… y ese punto tocó su mente. La diferencia fue que él si hizo algo al respecto. Inicialmente se metió a un gimnasio y me aseguró que fue feliz cuando corrió más de 10 minutos seguidos, pero tiempo de