Es una enfermedad psiquiátrica no inducida, en la que las personas que la padecen realizan actos de manera impulsiva, irracional y excesiva, es decir, su comportamiento es involuntario. Este trastorno obliga al paciente a actuar de una manera muy desesperada y perturbadora de forma que si no realiza la actividad siente ansiedad; después de efectuarla, se siente aliviado. Esto es sólo de manera temporal porque en cuanto se le presenta otro caso vuelve a entrar en el mismo estado de ansiedad. Es más probable que un niño o adolescente presente este trastorno (Ulloa, 2011). Aproximadamente del 2 al 4 por ciento de la población mexicana tiene TOC, por lo general empieza desde la infancia (Maguey, 2011).

La causa exacta es desconocida, pero existen teorías que afirman que puede ser derivado de un conflicto intrapsíquico, infecciones o anomalías cerebrales, y traumatismos craneales. También se cree que puede ser desarrollado por algún trauma enfrentado durante la niñez del paciente.