Hoy me di cuenta de lo feliz que soy. Iba caminando tranquilamente a la escuela yo sola, cuando una brisa de viento me llegó. Sentía el sol sobre mi piel de una manera agradable y el sonido del viento en mis oídos me hizo reflexionar: realmente soy muy feliz. No me había puesto a pensar en ello por el estrés de la escuela, por los minúsculos problemas personales y muchas cosas más. Me di cuenta de la calidad de mi vida: estudio la carrera que quiero, tengo amigas y amigos en quienes puedo confiar siempre y una familia a la que adoro más que a nada en el mundo. Mi vida se completa un poco más cada día: llegan las pequeñas alegrías tan amadas y que viven en nuestras mentes y corazones por siempre, sin duda las tendremos muy presentes en unos cuantos años.

Sí, soy muy feliz, aunque acepto que tal vez no me sienta así siempre (como cualquier persona), pero ahora conozco lo necesario para ser feliz la mayor parte de mi vida (o al menos una parte):

1. Escoge tres personas en el mundo en las cuales siempre puedas confiar; una mejor amiga o amigo, tu novio, tu mamá o papá, un hermano… etc. La lista es infinita, pero de todos ellos sólo elige tres. Ellos serán los ángeles de tu vida; los que sabes que te entienden y que están dispuestos a escucharte en cualquier hora del día.