“… Pero el examen le reveló que no tenía fiebre, ni dolor en ninguna parte, y lo único concreto que sentía era una necesidad urgente de morir. Le bastó con un interrogatorio insidioso, primero a él y después a la madre, para comprobar una vez más que los síntomas del amor son los mismos del cólera.” – Amor en tiempos de cólera.

Nadie puede delimitarlo con exactitud, sin embargo todos lo hemos sentido. Un dolor intenso alrededor del área precordial acompañado de la necesidad de comer botes de nieve en cantidades industriales, con periodos asintomáticos que son exacerbados por ciertos estímulos visuales que en ocasiones pueden incluso ser incapacitantes, sin haber otro tratamiento más que reposo. Si no saben de lo que estoy hablando, por propósitos prácticos nombraremos esta patología cardiaca como “síndrome de corazón roto” (tranquilos no vienen imágenes).