Hace algunos días tuve la oportunidad de ver una película –gracias a una de mis materias, debo decirlo- que trata acerca de lo que se vive en los hospitales desde un punto de vista ajeno a los médicos, es decir, desde la perspectiva de un paciente. Esta película me puso a reflexionar bastante, ya que como estudiantes de medicina estamos tan interesados en aprender y practicar nuestros conocimientos, que en ocasiones eso nos impide estar 100% conscientes de que estamos tratando con seres humanos.

Con lo anterior, no quiero decir que siempre tratemos a los pacientes como simples objetos, sino que en la mayoría de las ocasiones influye mucho el nerviosismo en la clínica o el estar concentrados en hacer las técnicas de manera correcta. Por ello, me puse a buscar en internet algunos testimonios y anécdotas tanto de pacientes como de médicos en formación, para ver qué consejos o tips podíamos obtener para tener en cuenta en nuestros contacto con pacientes.

Encontré un artículo llamado Las 16 normas para el buen estudiante de Medicina, en el cual se describen algunas actitudes y valores que se deben mostrar hacia los pacientes e incluso, antes nuestros propios compañeros y maestros. Al leer y analizar las 16 normas, me