Qué efecto guarda tener un propósito de vida en relación con la pérdida de función cognitiva dada por los cambios patológicos de la enfermedad de Alzheimer en pacientes de edad avanzada.

Exceptuando a los nihilistas y aquellos atravesando una crisis existencial, por lo general a todos nos gusta pensar que tenemos un propósito en la vida. Éste podría ser algo innato del hombre, un propósito encomendado por nuestras creencias, o uno que nosotros mismos nos hemos planteado. Cualquiera que sea su origen, resulta reconfortante (una disculpa a los de la crisis, no es por querer restregárselo en la cara). Pero las implicaciones de tener un propósito de vida no se limitan al ámbito metafísico de la filosofía, sino que podrían tener un reflejo más tangible sobre nuestra calidad de vida una vez que alcancemos la vejez.

Según el artículo publicado por Archives of General Psychiatry, referenciado abajo,  dentro de la población de ancianos con enfermedad de Alzheimer existe una correlación positiva entre aquellos pacientes que derivan mayor sentido de la vida y quienes