Para los mexicanos, como para el resto del mundo, las elecciones presidenciales en EEUU representan un fenómeno tan relevante como lo es, especialmente en sus inicios, extraño e impredecible. Esto se ha visto extremado fuera de proporción este ciclo electoral. El concurso esperado entre las poderosas dinastías políticas de los Bush y los Clinton ahora se ve cada vez más improbable ante la llegada de insurgentes en ambos partidos que cada día ejercen mayor influencia sobre los votantes americanos. Aquí es donde entra en juego el comprender como funciona este complicado proceso para analizar los motivos y motivaciones detrás de las campañas que determinarán quien se convertirá en el líder de los EEUU y así, de facto, el hombre o mujer más poderosa de la raza humana

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