Alrededor del 5% de los pacientes con diabetes son afectados por el tipo 1, que generalmente se desarrolla en niños o jóvenes, pero puede presentarse a cualquier edad. Es de origen autoinmune, siendo las células beta del páncreas (productoras de insulina) el blanco del sistema inmunológico. No se sabe a ciencia cierta qué la causa, pero la historia familiar y el medio ambiente (como la exposición al virus Coxsackie B) tienen mucho que ver con su presentación.

El objetivo principal al tratar la dice diabetes es controlar los niveles de glucosa en sangre, lo que mejora la calidad de vida del paciente y disminuye las complicaciones. La diabetes tipo 1 es insulinodependiente, lo que nos dice que depende de la continua y controlada administración de insulina exógena. En la actualidad, el tratamiento de estos pacientes consiste en bombas de insulina, que son dispositivos que permiten la liberación de insulina mediante un tubo pequeño bajo la piel; vial y jeringa, que igual la inyectan en la capa subcutánea de la piel; y bolígrafos de insulina, que son cartuchos que permiten una dosificación precisa de la hormona. En realidad es un tratamiento pesado, puesto que requiere la interru