“Si votar cambiara algo, lo harían ilegal.”
Emma Goldman

Y así pues, he decidido empezar mi reflexión. Ha sido realizada basada en una edición del programa “La dichosa palabra”, de la temporada XI emitida en el año 2013, pero tiene vigencia actual; este tipo de ideas, permanecen en el tiempo, escapan del yugo lacerante de la caducidad. Para quienes desconocen el programa, la dinámica consiste en la dilucidación colectiva por parte de los conductores acerca el significado de una palabra, sus orígenes etimológicos e implicaciones de todo tipo, con el propósito de enriquecer la cultura del espectador y crear una sana reflexión.

En esta edición del programa, la palabra sobre la que discuten es oclocracia. Germán Ortega, uno de los conductores del programa, empieza mencionando que la sabiduría es dejar ir cuando lo que quieres es retener, y retener cuando lo que quieres es dejar ir. No obstante, y en mi humilde opinión, considero que eso no es válido para la literatura. Si bien dentro de la vida es fundamental mostrar una actitud positiva, de aprendizaje y salir adelante, la buena literatura (porque no todo es literatura) es ese pequeño lujo oculto que los amantes del arte nos damos para gozar un poco