Durante los últimos treinta años ha habido un incremento importante de personas obesas; se ha observado que en este periodo de tiempo el estilo de vida cambió demasiado y una de las cosas más importantes es que se duplicó el consumo de bebidas azucaradas (refrescos, jugos, etc.). Debido a eso se decidió realizar un estudio para saber si existe alguna relación entre el consumo de dichas bebidas y la predisposición genética de padecer obesidad. He aquí algunas de las cosas que se encontraron.

  • La asociación genética con el incremento IMC y el riesgo de obesidad era más fuerte entre los participantes con un mayor consumo de bebidas azucaradas que entre aquellos con un consumo menor.
  • Los ajustes a la dieta, al consumo total de energía y al estilo de vida no alteraron los resultados.
  • No se encontró una interacción importante entre el consumo de bebidas endulzadas artificialmente y el IMC. Inclusive en otro estudio el consumo de dichas bebidas por niños disminuyó el incremento de peso comparado con bebidas azucaradas.

Al ver los resultados se observó que los efectos combinados entre el I