“Más vale prevenir que lamentar” es una frase que la mayoría de las personas hemos escuchado desde que éramos pequeños, y por el tiempo que llevamos escuchándola deberíamos tener bien arraigada la idea de que esa acción pudiera ser de gran ayuda en muchos ámbitos de la vida cotidiana.

La medicina es el arte y la ciencia de prevenir y curar enfermedades, por lo tanto, se pueden encontrar dos aspectos principales en el ejercicio de la misma: EL CURAR Y EL PREVENIR. De los dos aspectos anteriores, es por medio de la prevención que se puede llegar a mejores resultados porque así se podrían ahorrar muchísimas complicaciones que en nuestro medio conllevan a perjuicios en la vida de los pacientes.

La medicina preventiva, puede ser definida como: un “conjunto de actividades organizadas en comunidad dirigidas al fomento, defensa y restauración de la salud de la población” (Salleras, 2009). Como se puede leer en la definición anterior, hay que hacer un énfasis en que la prevención está enfocada a la preservación del estado saludable y al apego a toda acción encaminada a ese mismo fin.

Actualmente podemos reconocer la importancia y la posición que tiene la prevención en los sistemas de salud, donde se observa que se logran mayores resultados al emprender campañas de prevención de enfermedades y reconocimiento de áreas estratégicas que al estar simplemente curando síntomas. Incluso es má