Todos tenemos un modelo a seguir ya sea un médico, un artista, un sabio de la antiguedad, un pariente, un amigo, etc. De ese modelo podemos aprender lo que queramos, ya sean cosas buenas o malas. Hay muchos que como yo tenemos varios héroes que nos enseñan a vivir cada día; un grupo distinguido de personas de los cuales tomamos un poquito y aprendemos a ser más como ellos y así poder llegar a formar a alguien nuevo (nosotros mismos en una versión mejorada).

En mi experiencia puedo decir que una de las personas que conforman mi lista de héroes es el dueño de la siguiente frase: ” No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto”. Benjamín Franklin, un inventor, político y científico estadounidense. ¿Por qué él? Bueno, hace tiempo leí su autobiografía y, ¡básicamente era un genio! Dejando a un lado que inventó el pararrayos, las lentes bifocales, unos de los primeros catéteres urinarios flexibles (sí, un abuelo de la sonda Foley), un sistema de compartimentación de seguridad del fondo de los barcos y muchas cosas más, es importante mencionar su mayor aportación: inventó una técnica para ser una persona más virtuosa.

Las virtudes en las que se basaba eran:

1. Templanza: No comas hasta