La guerra del Peloponeso. ¿Haz oído de ella? Si la respuesta es no, no te sientas mal. Ocurrió mucho antes del nacimiento de Jesús, durante los últimos años del siglo dorado de la Grecia Antigua. En ese entonces, el poder de Atenas era semejante a la que hoy disfruta Estados Unidos. Presumían del mejor ejército marítimo y la mejor economía. Tenían a las mentes más brillantes del mundo en su militar, entre ellos Pericles el gran orador y Tucídides el primer historiador. Vivía Hipócrates, el famoso médico, y Sócrates, el filósofo, era su contemporáneo. Aquí era el criadero de la democracia, suprema sobre cualquier otra forma de gobierno de la época.

Estaba todo a su favor. Pero los atenienses fueron derrotados y unos años después del fin de esta larga guerra, el padre de Alejandro Magno los conquistó y Grecia antigua se perdió al imperio Macedonio, y con ella la democracia que no vería la luz del día hasta muchos siglos después. La pregunta clave es, ¿porqué perdieron la guerra del Peloponeso? Los espartanos no tenían la misma fuerza que los atenienses, o la misma capacidad económica. Pero ellos tampoco sufrieron los efect