Los primeros miles de años de la medicina, desde los brujos médicos hasta principios del siglo XIX fueron un gran juego de adivinanzas. Aquel que sufría se le daba algún “medicamento”, y en forma de prueba y error se iban encontrando formas de ayudar al paciente, pero detrás de la toma de decisión en la elección del “medicamento” no existía evidencia.

Incluso existió un punto en la historia de la medicina en el cual se perforaban agujeros en los cráneos de aquellos que padecían enfermedades mentales con la esperanza de que los espíritus que los perturbaban pudieran escapar. Este procedimiento quirúrgico, conocido como trepanación, perduró y fue llevado a cabo hasta mediados del siglo XVII de manera habitual – cerca del período en la cual William Harvey reveló los mecanismos básicos detrás del sistema cardiovascular.

William Harvey dejó una huella profunda dentro de la historia de la medicina debido a su revolucionario descubrimiento: la sangre fluye en una sola dirección debido al bombeo de las contracciones cardiacas dentro de un circuito que viaja de el corazón dentro de arterias y hacia él por medio de las venas. Era una idea que se oponía a la doctrina Galénica de que la sangre era constantemente sintetizada dentro de cada órgano para lue