Nuestra vida está conformada por decisiones que tomamos en algún momento. Cada día está basado en lo que decidimos hacer respecto a ciertas cosas: si vamos a algún lugar, si jugamos en la computadora, si estudiamos o no, si leemos un buen libro, etc. No nos damos cuenta en el momento, pero cada decisión que tomamos nos define. No estoy exagerando: un ejemplo que puedo usar es el de un doctor que acaba de terminar su especialidad y no sabe si quedarse en la ciudad en la que estudió o empezar desde cero en algún otro lugar. Esa es una decisión importante, pero es igual de importante que decidir ir a una fiesta en lugar de estudiar. Puede que suene tonta la comparación, pero como dice Robin S. Sharma en su libro Guía de la Grandeza (pg. 55): “Conoce tus prioridades, conoce tus objetivos”.

Todo lo que hacemos tiene un tiempo definido en el cual nuestra prioridad sea ese en específico; pero tenemos que tratar de no mezclar los tiempos asignados con otras cosas. Por ejemplo: poner un tiempo para estudiar y uno para ver facebook. Debemos respetar estos tiempos y no combinarlos. Esto también nos ayuda a forjar una fuerza de voluntad invencible.

Di “no” al amigo que te llama para ir por un café y echarse el chisme de la semana. Di “