Fue un sabio cubano, el polígrafo Don Fernando Ortiz, quien dijo que José Martí es la mejor carta de presentación de los cubanos. Dispersos por el mundo, viviendo en la Isla en medio de una terrible crisis económica, no importa de qué generación o a cuál ideología adscritos, todos tienen en el hombre que murió hace más de cien años un paradigma irrenunciable. Sin lugar a dudas, aquel 19 de mayo de 1895 resultó nefasto para la Cuba de todos los tiempos.

José Martí fue una figura inclasificable. Su pensamiento ha sido objeto de múltiples y a veces encontradas interpretaciones. Muchos pretenden adscribirlo a la derecha o a la izquierda, al centro, teñirlo de un color o de otro. Lo cierto es que Martí anheló construir una república “con todos y para el bien de todos”, convencido de que la igualdad entre los hombres nace del respeto a las leyes que de común acuerdo sepan darse.

En una célebre polémica, Martí advirtió al general dominicano Máximo Gómez, héroe de la independencia cubana, que ninguna república podía fundarse como un campamento. El diálogo y la participación serían sus líneas rectoras, no importa estrato social, raza, religión o ideología. Sin autoritarismo o mesianismo, es decir, sobre la base de principios democráticos. Considerab