Los cigarros electrónicos son cada vez más populares, especialmente entre los adolescentes y jóvenes. Este producto ofrece una propuesta interesante y atractiva: una alternativa personalizable para los cigarrillos convencionales, con la posibilidad de infundir sabores y olores a las vaporizaciones con potencialmente menos riesgos para la salud de los consumidores. A pesar de esto, su uso no ha sido propiamente investigado por la administración de comida y medicamentos de los Estados Unidos o por organizaciones similares en otros países, y su regulación es limitada o inexistente.