A mediados de los años 70, fue descrito por primera vez un síndrome que se caracterizaba por fatiga, frustración, sensación de fracaso, depresión e ira. Se trata del Burnout Syndrome (que se traduce literalmente como “síndrome del quemado”) y hoy se sabe que involucra muchos factores fisiológicos y psicológicos y que está estrechamente ligado a profesionales que se dedican al servicio personal, siendo los proveedores de servicios de salud un grupo particularmente vulnerable.

La primera definición para el síndrome de Burnout (BOS), hecha por Herbert Freudenberger en 1974, indicaba un estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o relación que no produce el esperado refuerzo. Ya en 1982, se determinó una serie de signos característicos del síndrome, que incluyen agotamiento emocional, ansiedad, angustia, disfunciones sexuales, fatiga crónica, alteraciones intestinales, dolores musculares, despersonalización, trastornos conductuales, aislamiento, insensibilidad, negativismo,