El gato, como animal doméstico, se cree que ha existido desde los años 7,500-7,000 a.C. Ha sido un icono muy importante en culturas como la egipcia, griega, oriental y en la edad media, ya que lo han considerado un símbolo representativo de protección, magia, deidad, belleza, fortuna o, por lo contrario, demoniaco y brujería. Actualmente es una mascota muy querida por cierto tipo de personas, pero este animal es un portador característico de la bacteria llamada Bartonella henselae. En este artículo, se expondrá una breve historia sobre las investigaciones que han proporcionado el conocimiento que se tiene acerca de este bacilo, seguido se hablará sobre algunas características que le permiten infectar al humano y, a la postre, se comentará sobre sus posibles manifestaciones como agente patógeno.

La situación que desencadenó el interés por investigar a la especie Bartonella como agente causal de verrucomas, de los que se tenía noción desde los siglos IV-VII d.C., es la auto-inoculación realizada por el Dr. Carrión, de este microorganismo (el cual aún no se había identificado) proveniente de un paciente del Hospital Dos de Mayo en Perú, para poder analizar cómo se desarrollaba esta man