La ciencia del cuerpo expuesta al vacío del espacio.

Si eres cineasta, ya haz visto una constelación de posibilidades de lo que pasaría si te expones al vacío del espacio. Explotarías de adentro hacia afuera como un globo que se revienta, te congelarías como una paleta expuesta a nitrógeno, o tu sangre se evaporaría inmediatamente y te quemarías por dentro…la ciencia ficción no tiene límites.

En la película Outland (1981), protagonizada por Sean Connery, el guapo ex-actor de James Bond mira con trauma cuando su compañero sufre una fuga dentro de su traje espacial. La cara del pobre infeliz empieza a inflarse para aplastarse contra su casco, hasta que por fin revienta en una explosión de sangre gracias a efectos especiales realmente ochenteros (Landis, 2010). Órale.

La racionalización detrás de esta excusa para “gore” es que la falta de presión por el vacío del espacio causa que la presión interna del cuerpo salga explosivamente. De un vistazo, suena lógico. Considera que existe un gradiente de presión: áreas de alta presión tienden a irse a áreas de baja presión. Esta fuerza es la misma que causa que un globo se reviente cuando lo picas con una aguja. Sin embargo, en realidad no ocurre una exp