Se atribuye el invento del primer antibiótico al químico y patólogo alemán Gerhard Domagk por haber creado Prontosil, una sulfonamida con acción bactericida amplia contra microrganismos del tipo estreptococo y estafilococo, en el año de 1931. Sin embargo, antes de que este hombre naciera e incluso antes de que Antonie van Leeuwenhoek describiera las bacterias como “pequeños animalículos que nadaban con gracia” al verlos a través de lo que se conocería como el primer microscopio rudimentario, los antibióticos ya habían sido creados y los humanos no fueron los responsables de ello.

Análisis genéticos de bacterias encontradas en cuevas nunca antes penetradas por humanos muestran la presencia de enzimas Beta-lactamasas originadas hace dos billones de años. Si recordamos, antibióticos como las penicilinas, cefalosporinas, monobactámicos, carbacefema y carbapenemas, están formados molecularmente por anillos Beta-lactámicos. Esto significa que bacterias con Beta-lactamasas escinden estos anillos, confiriéndoles resistencia a la acción antibiótica. P