Escuchar los colores, ver la música

La sinestesia es “la asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo” (Plano, 2015) y desde el punto de vista neurológico es un fenómeno caracterizado por la activación simultánea de dos sistemas sensoriales, en los cuales solo uno se activa directamente y el otro indirectamente; por ejemplo, se estimula el oído y desencadena percepción en la vista. La activación debe ser involuntaria, automática y consistente a lo largo del tiempo (Melero, 2015).

Algunas personas presentan la capacidad para escuchar los colores o ver la música; según un estudio realizado en hispanohablantes por la Dra. María J. De Córdoba, es posible que cerca del 3.9% de la población mundial sea sinestésico.

Todos tenemos una manera diferente de percibir el mundo, las personas sinestésicas poseen un cerebro capaz de establecer asociaciones entre conceptos que parecerían distantes como el sonido y el color.

La sinestesia se ha estudiado en el campo de la fisiología y psicología mediante imágenes cerebrales, las personas con esta capacidad activan zonas visuales cuando escuchan música, es decir, ven colores al escuchar música (Tanco, 2013).

Aunque la sinestesia se considere una cualidad presente solo en algunas personas, existen asociaciones sinestésicas consideradas como universales como cuando se relaciona un color intenso o brillante con sonidos fuertes y colores apagados con sonidos débiles.

Sin embargo, existen asociaciones únicas y diferentes en cada individuo, se conoce como cromestesia a la relación que se establece entre colores y tonos musicales.

Desde la antigüedad se relacionaba la música y los colores, Aristóteles creía que la agrupación de colores está regida por las mismas reglas que gobiernan la música. En 1704 Newton relacionó la escala musical con cada uno de los siete colores primarios del espectro.

Louis Bertrand Castel en 1745 construyó el clavecín ocular, el cual mostraba un color cuando se tocaba una tecla.

En 1789 Erasmus Darwin sugirió producir música visual proyectando luz de lámparas de aceite a través de vidrio de color, unos años más tarde D.D Jameson publicó un sistema de notación para la nueva forma de arte, su instrumento filtra la luz a través de líquidos de colores y lo refleja en la pared.

En 1871 Frederic Kastner creó un pirófono, una especie de órgano, el cual producía pequeñas combustiones, la presión del aire crea sonido y la combustión color.

En el siglo XX diversos artistas combinaron el color y el sonido. Macdonald Wricht y Russell empezaron el Sincromismo, ellos postulaban que el color tenía equivalentes sonoros y creían que si pintaban en escalas de color similares a las musicales casarían sensaciones musicales. En 1910 Kandisky hace una relación entre colores brillantes con sonidos agudos y colores oscuros con sonidos graves. Dos años más tarde, Scriabin creó una sinfonía llamada “Prometheus, Poem of fire” en la cual se proyectaban colores en la audiencia de acuerdo a las notas de la sinfonía transmitiendo las emociones de las notas musicales. Años después, en 1930 Thomas Wilfred comenzó a dar conciertos que proyectaba manchas de colores. Pasaron más de dos décadas y Gordon Pask construyó en Cambridge la primera máquina musicolor; en 1974 Laurie Spiegel creó un sistema de música de generación de imágenes. Veinte años más tarde Carlos Iraldi y Carlos Merlasino adaptan un Calíope y lo llaman Ferrocalipe debido a que los tubos del órgano los reemplazaron por silbatos de ferrocarril, al presionar una tecla se accionan los silbatos y se enciende una lámpara de color que ilumina el chorro de vapor, podría considerarse una versión más moderna del pirófono.

Se cree que la sinestesia tiene un componente genético, ya que se ha encontrado que dentro de una misma familia hay varios miembros con esta cualidad. El ver colores o sonidos, se produce también por algunas drogas como el LSD.

Existe una hipótesis en la que se establece que los bebés perciben el entorno de manera sinestésica ya que su cerebro aún no tiene circuitos neuronales perfectos. Esto cambia dentro de algunos meses, los circuitos de los sentidos se vuelven independientes, pero en las personas con sinestesia no ocurre esto.
Diversos compositores referían ver colores en las notas musicales. Las personas altamente creativas presentan una tasa de sinestesia hasta seis veces mayor que la población normal, además presentan una actividad mayor parietotemporal derecha. (Chávez, 2004)

Resulta impresionante cómo funciona el cerebro humano y la capacidad que poseen algunas personas para percibir a través de los sentidos lo que otros no podemos, ¿habremos perdido la capacidad al crecer o no todos nacemos con esa característica? Sería muy interesante poder responder a esta pregunta no por medio de hipótesis si no con pruebas verdaderas.

Autor: Wendy Calvo – Editor: Bárbara Garza

Bibliografía:

2018-07-04T13:34:47+00:00