Cuando era niña, Frida corría de un lado para otro como si tuviera muchas cosas que hacer y su tiempo fuera escaso. Magdalena Frida Kahlo y Calderón nació el 6 de Julio de 1907 en Coyoacán, México. Hija de Guillermo Kahlo, un Húngaro criado en Núremberg; fotógrafo de oficio, y Matilde Calderón; una devota católica de sangre europea y mexicana. Frida rompió estándares y se convirtió en un icono del surrealismo en una vida relativamente corta (1907-1954). Con su vestimenta de tehuana, su personalidad llena de vida, sus inclinaciones comunistas y su inmensa capacidad de amar; dejó un legado que hoy en día perdura. Dicen que el dolor se puede traducir a arte; Frida es el vivo ejemplo de esta aseveración, ya que plasmó su inmensa experiencia de vida en más de 200 obras y un centenar de cartas, todas testifican el dolor físico y emocional de la artista mexicana. Además de 200 obras Frida se sometió a 32 operaciones quirúrgicas y 3 abortos, siendo esta evidencia un parteaguas para analizar su historia médica. Frida decía que sufrió desde el vientre y hasta la tumba. Este artículo presenta una breve biografía de Frida Kahlo haciendo énfasis en las cuestiones médicas.

Radiografía de una infancia

Frida contrajo poliomielitis a la edad de 9 años, siendo este el evento inaugural de una serie de sucesivas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Su relación con su madre siempre estuvo en un vaivén entre amor y odio, por otra parte su padre fue muy cercano y su relación se estrechó aún más después de la enfermedad. Guillermo fue quien estuvo con Frida durante todo el proceso e incentivo su rehabilitación, que, de no ser porque esta primera enfermedad la obligó a permanecer nueve meses en cama y le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada y corta que la izquierda, hubiera sido exitosa. Analizando el tratamiento previsto por la medicina mexicana a la poliomielitis en esa época ¨baños de aceite de nogal y dosis de calcio¨ fue un milagro que Frida sobreviviera. Es importante destacar que animada por su padre y como parte de su rehabilitación Frida practicó diversos deportes, algunos poco usuales en la sociedad mexicana de su época para una niña, como fútbol o boxeo.

Frida a los 11 años, 1918

Guillermo Kahlo fue quizá la persona más importante en la infancia de Frida. Guillermo, hombre que heredó a la artista una seguridad y un carácter estoico, como antes mencionado era fotógrafo y retratista. Frida lo acompañaba fungiendo como su asistente. Guillermo por su posición obtuvo un cargo para fotografiar arquitectura para incentivar la inversión extranjera durante el gobierno de Porfirio Díaz y con esa comisión compró la famosa casa azul en la cual Frida pintaría muchos de sus autorretratos. Durante los viajes de trabajo, Guillermo sufría frecuentes desmayos y poco a poco Frida aprendió a asistirlo al reanimarlo con éter bajo la nariz. Frida descubrió que su padre sufría de epilepsia secundaria a una lesión cerebral temprana; el gusto por el arte y la desdicha de la enfermedad formó un lazo inquebrantable entre padre e hija.

Media tableta de caos de adolescente y una cucharada de pasión.

«Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas», frase extraída de una carta enviada en 1927 a su novio Alejandro Gómez Arias.

Alejandro Gómez Arias fue digamos el primer amor de la pintora mexicana. Frida era flaca, morena, de cejas pobladas y de personalidad rebelde. No le faltaron atributos para atraer a un sin número de hombres que en común tenían seguridad y una capacidad intelectual impresionante. Durante la juventud de Frida está aprendió a dibujar en el taller de Fernando Fernández Domínguez y era alumna de la Escuela Nacional Preparatoria San Ildefonso, institución de la cual solo 35 mujeres egresaron. Frida era una joven inteligente que sin duda alguna estaba a la par de sus compañeros del género opuesto. En esta institución conoció a Gómez Arias, con quien compartió un amor “bonito” como ella describiría. Alejandro estaría con ella durante el accidente que marcaría el resto de su vida.

En la pintura “El Camión” de 1929 podemos encontrar elementos como el hombre con la bolsa de polvo de oro, el hombre en overol que removió el pasamanos y a una joven mujer que probablemente es Frida.

El 17 de Septiembre de 1925 fue un día decisivo en la vida de Frida. Junto con Gómez Arias abordó un tranvía al salir de la escuela el cual fue arrollado por un autobús destruyéndolo contra un muro. Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se esguinzó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Al respecto, Kahlo comentaba que habría sido esta la forma brutal en la que había perdido su virginidad. El accidente fue algo casi poético, los historiadores refieren que no fue violento, sino más bien sordo y desolador. A lado de Frida iba un artesano que traía consigo una bolsa de polvo de oro, este se entremezclo con la sangre derramada por Kahlo. Es por esto que los que presenciaron el accidente le llamaban “La bailarina”. Uno de los espectadores decidió que era necesario remover el pasamanos del cuerpo de Frida y lo hizo, dicen que el grito de Frida fue tan fuerte que la ambulancia no se escuchó al venir. Frida fue colocada por un hombre en una mesa de billar hasta que llegó la cruz roja.

En la obra “Ex voto” 1940 Frida encontró un retablo que era extremadamente similar a su accidente, ella lo retoco (agregando sus cejas) y en la parte inferior el mensaje: “Los señores Guillermo Kahlo y Matilde C. de Kahlo le dan gracias a Nuestra Señora de los Dolores por salvar a nuestra hija Frida del accidente que tuvo lugar en 1925, en la esquina de Cuahutemozin y Calzada de Tlalpan.”

Respecto a la atención médica rodeando el accidente Frida en varias cartas a Alejandro ,quien se fue a Europa durante la mayor parte de su recuperación, menciona que estuvo internada en la cruz roja por meses y que la enyesaron e inmovilizaron durante aún más tiempo. Un extracto de una historia clínica realizada por la médico alemana Henriette Begun, radicada en México desde 1942.

“Accidente que produce: fractura de tercera y cuarta vértebras lumbares, tres fracturas de pelvis, once fracturas en pie derecho, luxación de codo izquierdo, herida penetrante del abdomen producida por un tubo de hierro que entró por cadera izquierda saliendo por el sexo, rompiendo labio izquierdo. Peritonitis aguda. Cistitis por canalización por varios días.”

La pérdida de la inocencia y el dolor desgarrador no fue en el momento del accidente, fue en el momento que Frida no murió. Ya que esto representó horas de dolor y soledad en la casa azul mientras se recuperaba. Sin embargo, de no haber sucedido el accidente, Frida nunca hubiera comenzado a producir pinturas. Para pasar el tiempo, distraerse y aliviar su dolor. Frida pintó y pintó mucho. Su padre le regaló un lienzo y colocó un espejo en el techo de su cama. En esa cama pintó su primer autorretrato: “Autorretrato con vestido de terciopelo” en 1926. El cual fue realizado con el fin de recuperar a Alejandro. Kahlo pintó su yeso, pinto a los que la visitaban, pintó escenarios, pintó sus sueños y pintó sus pesadillas. Hasta que un día se pudo parar.

Autorretrato con vestido de terciopelo” en 1926.

Kahlo y su segundo accidente

Diego Rivera muralista mexicano, autor de obras como: “La epopeya del pueblo mexicano” 1929-1935, fue un accidente aún más grave que el del tranvía para Frida. Frida vio por primera vez a Diego mientras pintaba un fresco en el anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria San Ildefonso en 1922. Pero no fue hasta 1929 que Frida se armó de valor y fue a mostrarle su obra a la entonces Secretaría de Educación Pública (donde Diego estaba pintando) que Rivera quedó encaprichado con ella. Todos los Domingos Diego visitaba la casa de los Kahlo y apoyó la pintura de Frida. El 21 de Agosto de 1929 con 21 años de diferencia de edad y el equipaje de dos matrimonios anteriores en una ceremonia sobria en el ayuntamiento de Coyoacán, donde Frida vistió un traje mexicano tradicional prestado por su criada, contrajeron matrimonio.

La vida marital de la pareja tuvo sus fluctuaciones. Diego era un hombre que no podía ser fiel. El Dr. Juan M Marín interrumpió el primer embarazo de Frida a los tres meses por secuelas del accidente. En ese momento se le informó a Frida que posiblemente no podría tener hijos. Esta noticia le partió el alma a Frida, sin embargo dio pie a aun más pinturas.

Diego fue comisionado para pintar en la Ford Motor Company en Detroit donde Frida conoció al Doctor Loe Losser quien se convirtió en gran amigo de la pareja, él trato a Frida por su dolor crónico y además le dio seguimiento a su segundo embarazo el cual tuvo resolución en un aborto en el hospital Henry Ford. Diego ya tenía hijos con matrimonios previos que no frecuentaba, su interés no era primordialmente el hijo. Pero el dolor de Frida si le pesaba. Al visitarla en el hospital Frida le pidió a Diego que le trajera libros de embriología y a pesar de que los doctores no lo permitían él se los llevo y con estos pintó varias obras como “Hospital Henry Ford” en 1932 e incluso el yeso que portaba casi permanentemente.

“Hospital Henry Ford” 1932
Óleo en metal

Diego y Frida recorrieron Estados Unidos y en Nueva York; a Diego se le comisiono un mural en el Rockefeller Center, sin embargo el mural del Rockefeller Center fue destruido el 10 de febrero de 1934, por tener motivos comunistas implícitos. Debido a “ovarios infantiles” el tercer embarazo de Frida estaba de nuevo en peligro. Frida sufrió una operación de apendicitis, un aborto y cirugía en su pie derecho para amputar las puntas de sus dedos en ese año.

Después de recorrer Filadelfia, Detroit, Washington, Chicago y muchas ciudades más juntos Frida y Rivera regresaron a México más enamorados que nunca y comenzaron a vivir en casas estudio adosadas en San Ángel. Durante el verano la pareja se separó, después de que Frida descubrió a Diego teniendo relaciones con su hermana Cristina. Frida soportó muchas infidelidades pero esta fue la gota que derramó el vaso. La traición de Diego y su hermana y el dejar de vivir con él llevo a Frida a tener una depresión mayor con cuadros ansiosos. Su abuso del alcohol de igual manera comienza posterior a esa fecha y además comenzó a tener relaciones amorosas alternas con mujeres y hombres.

En 1939 la pareja se divorció formalmente, pero en 1940 volvieron a contraer matrimonio, pero en un ambiente más de camaradería que de pareja. Diego y Frida tienen un boom artístico y político, reciben a Trotsky en la casa azul de Coyoacán y Frida establece una relación con él.

A partir de 1944 cuando Frida pinta “Columna rota” retratándose sola con lágrimas en los ojos comienza el declive físico que llevaría a la muerte a Kahlo. Sufrió punciones espinales, confinamiento en una serie de corsés y varias operaciones radicales en su espalda y pierna en la década siguiente.

“Columna rota” 1944

Cuando pinto esto Frida tenía que utilizar un corsé de metal por 5 meses, su salud deterioraba aún más.

En 1950 Kahlo fue hospitalizada durante nueve meses debido a problemas recurrentes de la columna vertebral. Sufrió siete operaciones en su columna vertebral y su hospitalización fue alargada por infección de implantes óseos; pasó la mayor parte del año en el hospital, muchas noches Rivera durmió en la habitación al lado de la suya. Cuando Kahlo se encontraba suficientemente bien, aprovechaba para pintar. Después de ser dada de alta en el hospital, Frida tuvo que usar una silla de ruedas la mayor parte del tiempo. Diego contrató enfermeras a tiempo completo para cuidar a Frida e inyectarle analgésicos. Más tarde en ese año su pierna derecha se infectó con gangrena y fue necesario amputarla, por debajo de la rodilla. En la antesala del quirófano le escribe a Diego una carta donde