La eutanasia activa y pasiva

La eutanasia se define como “el acto o la práctica de matar o permitir la muerte de los individuos irremediablemente enfermos o heridos (como las personas o los animales domésticos) de una manera relativamente fácil por razones de misericordia” (traducido de Merriam-Webster, 2011). Hay dos tipos de eutanasia, una activa y otra pasiva. La forma pasiva es cuando a una persona se le permite morir omitiendo cualquier tratamiento médico (simplemente “dejarlo morir”), y la forma de eutanasia activa es cuando una persona termina activamente la vida de otra, por ejemplo, con una dosis letal. La doctrina tradicional de ambas formas de eutanasia según AMA en 1973, sostiene que “es permisible, al menos en algunos casos, dejar un tratamiento médico y permitir al paciente morir, pero nunca es permisible tomar una acción directa para matar al paciente”. En México y en muchas partes del mundo la eutanasia activa está prohibida, aún en casos especiales como enfermedades terminales, en las cuales se involucra un dolor irremediable y sufrimiento de por medio. A continuación se presenta una declaración por el NEJM donde menciona su postura sobre la doctrina tradicional mencionada con anterioridad.

New England Journal of Medicine:

La distinción tradicional entre eutanasia pasiva y activa requiere un análisis crítico. La doctrina convencional dice que hay una diferencia moral importante entre ambas, de modo que, a pesar de que la primera es a veces permisible, la segunda está siempre prohibida. Esta doctrina debe cuestionarse por diferentes razones. En primer lugar, la eutanasia activa es en muchos casos más humana que la eutanasia pasiva. En segundo lugar, la doctrina convencional conduce a decisiones acerca de la vida y la muerte con base en puntos irrelevantes. En tercer lugar, la doctrina descansa en una distinción entre matar y dejar morir que en sí misma no tiene importancia moral. En cuarto lugar, los argumentos más comunes en favor de la doctrina son inválidos. Por tanto, sugiero que la declaración de la Asociación Médica Americana que adopta esta doctrina no es sólida.

(New England Journal of Medicine 292, 1975: 78-80)

Para analizar lo mencionado por el NEJM y determinar si existe una diferencia moral importante entre ambas formas de eutanasia y poder también ver si la distinción entre matar y dejar morir tiene o no importancia moral, se debe plantear un caso hipotético de esta temática, el cual ayudará a analizar de una forma más profunda estos conceptos y poder buscar otras variables, las cuales pueden afectar en cuanto a la determinación de una diferencia entre ambas formas de eutanasia. Del mismo modo, ayudará a comprobar si una forma es más reprobable que otra. Para ello, a continuación se muestra el caso de “Smith y Jones” de James Rachels en 2010, el cual, debo mencionar, no es un caso típico de la eutanasia activa y pasiva.

Fragmento original:

Smith will inherit a large fortune on the death of his six-year-old cousin. Smith drowns his cousin in the bath and makes it look like an accident. In the case of Jones, he also stands to inherit a fortune on the death of his six year-old cousin. He enters the bathroom and plans to drown his cousin in the bath. Jones sees the child slip, hit his head and fall face down in the water. Jones watches and does nothing while his cousin drowns… Smith acted to kill his cousin while Jones “merely” let the child die… [but] Jones is no better than Smith even though he did not directly act to kill his cousin.

Traducción:

Smith obtendrá una gran herencia con la muerte de su primo de seis años. Una tarde mientras el niño está tomando un baño, Smith entra sigilosamente al baño y ahoga al niño en la bañera, y luego acomoda las cosas para que parezca que fue un accidente. Jones también obtendrá una herencia con la muerte de su primo de seis años. Al igual que Smith, Jones entra en el baño planeando ahogar al niño en su tina. Sin embargo justo cuando entra al baño, Jones observa que su primo se resbala, golpea su cabeza y cae boca abajo en el agua. Jones está encantado; y se queda de pie, listo para devolver la cabeza de su primo al agua si fuera necesario, pero no lo es. Con sólo un pequeño zangoloteo, el niño se ahoga por sí solo, “accidentalmente”, mientras Jones lo miraba sin hacer nada.

El caso anterior sostiene de forma indirecta un argumento en el cual la acción es equivalente a la inacción, lo cual va acorde a lo planteado con la NEJM, pero con una diferencia importante: en el caso de la NEJM, menciona que ambas formas pudieran ser moralmente correctas y en el caso de James Rachels ambas acciones son igualmente reprobables, pero, ¿acaso lo son? Veamos a continuación una reflexión de esta situación, la cual por esta misma anormalidad merece rescatar puntos críticos para elaborar un argumento sólido y poder determinar una diferencia ético-moral entre ambas formas de eutanasia.

En un caso típico, Smith actuó de acuerdo a la eutanasia activa debido a que esta persona quería que el niño estuviera muerto, como en cualquier otro ejemplo de la eutanasia activa en la cual una acción trae como resultado una muerte directa. Sin embargo, en el caso de Jones, a pesar de que él quería realmente matar directamente al niño, sólo por suerte se encuentra con el niño ahogándose por sí mismo. En su interior personal, él tiene la intención pura de un asesino activo, sin embargo, las circunstancias fueron tan favorables que él no realizó una acción directa. En otras palabras, Jones estaba dispuesto a matar a alguien de forma activa, su actitud hacia el niño era la de un asesino, un villano, en este caso en particular representando a la eutanasia activa para que una acción tuviera lugar, pero en la situación “anormal” de este caso, el niño se ahogó por sí mismo.

Personalmente creo que la integridad y la intención de la persona parece importar en cuanto a considerar una diferencia moral en el caso de Smith y Jones, lo cual considero sería la principal objeción a su argumento desde mi punto de vista. Ambos personajes están dispuestos a matar al niño, ambos son activamente asesinos por sus intenciones, sólo que uno toma una acción directa y el otro toma una acción de no hacer nada. En un caso común de eutanasia pasiva, la persona que va a realizar la acción de no hacer nada para dejar a la persona morir está de acuerdo con esa intención: “no hacer nada”, y no con la intención de “matar activamente a alguien” como hace Jones . Dado que en este caso ambos personajes son villanos dispuestos a matar al niño, desde mi punto de vista personal esta situación es inválida con el fin de hacer una distinción moral entre la eutanasia activa y la eutanasia pasiva.

Una objeción por parte de Rachels la cual pudiera tener influencia sobre mi argumento sería que lo que es realmente importante son las diferentes acciones llevadas a cabo por los dos individuos. La acción de Smith se asemeja a la eutanasia activa mientras que el acto de Jones se asemeja a la eutanasia pasiva, tal como se define en el inicio del presente escrito. Ambos tenían la intención de que el niño muriera pero las circunstancias se dieron de tal forma que actuaran de una manera diferente. En suma, pienso que lo que él diría es que lo importante a tener en consideración es que una persona mata activamente al niño, mientras el otro vio al niño morir, y que es un caso de eutanasia activa y pasiva, respectivamente.

Posiblemente, un segundo argumento contra el mío el cual pudiera decir el autor del pasaje, sería que Smith y Jones actuaron por el mismo motivo: su beneficio personal. Ambos actuaron con mismo fin. En un caso típico de eutanasia activa y pasiva, la persona que va a realizar una acción o una omisión de una acción es por el mismo motivo: aliviar el dolor. Es por ello que considero que él diría que no hay anormalidad en este caso, ya que ambos personajes se parecen a un caso común de eutanasia activa y que a pesar de que Jones tenía la intención de matar al niño en esa situación particular, él solo “dejó al niño morir pasivamente”.

De la misma forma, también esperaría que Rachels dijera que únicamente importan la acción real llevada a cabo y el resultado de esa acción, y que con ello podemos ver la situación correcta o incorrecta independientemente de las intenciones y de las circunstancias, pero que no podemos hacer una distinción moral entre ambos tipos de eutanasia. Dado que en este caso ambas acciones son igualmente inmorales, la diferencia simple entre matar y dejar morir no hace que en sí mismas exista una diferencia moral relevante.

A pesar de que Rachels podría tener fuertes objeciones a mis puntos planteados al inicio del pasaje, para mí no es posible no pensar en las intenciones de cada personaje del caso. En muchos otros casos, hay algunos que marcan una gran diferencia moral entre matar y dejar morir a alguien, e incluso a veces matar a alguien es la mejor opción, tal como lo plantea NJEM. Lo anterior me hacer recordar un caso comentado por un profesor, el cual recuerdo de la siguiente forma: hay una persona la cual se está quemando en un accidente automovilístico, tú no puedes hacer nada para rescatarlo, si intentas llamar a la ambulancia, cuando llegue será demasiado tarde porque esta persona morirá en poco tiempo, inclusive si llega en ese momento, cuando puedan ingresar al automóvil, esta persona ya estará totalmente quemada. Te encuentras con un arma en tu coche, la persona te grita en agonía que seas un buen amigo y que le dispares y con ello no pueda sufrir la agonía del dolor sintiendo su cuerpo quemar. Sea lo que sea que hagas, el resultado final va a ser el mismo. La pregunta es ¿qué hacer?, ¿ver morir a la persona?, ¿irte del lugar y no ver?, o quizás ¿disparar? Probablemente en la última pregunta se deban considerar más factores, entre los que destacan la puntería de la persona involucrada y la probabilidad de que la persona en agonía muera con un disparo. Este caso no es del todo anormal, la intención de este mismo es abrir una perspectiva distinta, la cual la doctrina tradicional de la eutanasia no deja ver.

Finalmente, con todos mis argumentos planteados a lo largo del presente documento en conjunto con el análisis de un caso el cual favorece a la doctrina tradicional de la eutanasia, puedo decir a conciencia y con razones de valor que parece que en la ética las intenciones importan, y mucho, al momento de establecer una diferencia moral relevante. Es por lo anterior que estoy de acuerdo con la NEJM en que la doctrina tradicional merece un análisis crítico, para que con ello se puedan implementar regulaciones exhaustivas sobre esta temática tan controversial y así poder preservar la libre autonomía de una persona en circunstancias altamente desfavorecedoras, sobre todo en países donde está prohibido practicar la eutanasia, como lo es México.

Autor: Martín Robles – Editor: Jenny Salinas

Bibliografía:

  • Rachels, James. “Active and Passive Euthanasia” in What’s Wrong: Applied Ethicists and Their Critics, ed. David Boonin and Graham Oddie (New York: Oxford University Press, 2010), 46-50.
  • THE NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE, Vol. 292, January 9, 1975, pp. 78-80
  • Munson, R. (2012). Intervention and reflection basic issues in bioethics. (9th ed. ed.). Boston: Wadsworth.
  • Euthanasia. 2011. In Merriam-Webster.com. Recuperado en septiembre 5 de 2013. Link.
2018-07-04T13:38:24+00:00