En la piel habitan bacterias, hongos y parásitos, que en condiciones normales interactúan con el huésped, para el humano funciona como barrera física e inmunológica y para los microorganismos es un buen lugar para vivir. La flora cutánea normal se define como “ todos aquellos microorganismos presentes de forma habitual en la piel, sin que estos sean responsables de procesos infecciosos” (Soria, 2007)

Aunque se pueda creer que no puede vivir ningún organismo debido al pH ácido, la humedad variable que tiene la piel, el recambio de las células superficiales, proteasas, lisozimas y péptidos microbianos, esto es incorrecto, la microbiota de la piel se ha adaptado y se ha convertido en parte importante para preservación de la vida humana, sin embargo, los cambios ambientales, los hábitos de higiene inadecuados o el uso de antibióticos modifican el ecosistema cutáneo favoreciendo la aparición de enfermedades (Patiño, 2012). Es por eso que el uso de antibióticos se debe de hacer con mucha precaución y responsabilidad, estas son medidas que se pueden tomar para no desarrollar infecciones, sin embargo los cambios ambientales no los podemos evitar.

Entre los microorganismos de la piel y el huésped existen tres tipos de interacciones en equilibrio: simbiosis, comensalismo y competencia (Patiño, 2012). Para recordar, la simbiosis significa que hay una relación estable entre organismos de distintas especies; el comensalismo se refiere a que un organismo se beneficia mientras que es indiferente para el otro; por último la competencia es que los organismos luchan para conseguir los recursos para sobrevivir, y este mecanismo es el que impide que organismos malos para el huésped se apodere y cause problemas.

La microbiota bacteriana se puede dividir en dos grupos: la residente y la transitoria. La microbiota residente está formada por bacterias corineiformes (Gram positivos, aerobios, no esporulados, de crecimiento lento y pueden ser lipofílicos y no lipofílicos) y estafilococos (cocos Gram positivos, anaerobios facultativos), además de micrococos y en menor cantidad Acinetobacter spp. Por otra parte, está la microbiota transitoria que es la que no se establece de manera permanente en la superficie de la piel, pero puede habitarla durante horas o días. Está formada por bacterias Gram positivas como estreptococos del grupo A, S. Aurerus y cocos del género Neisseria (Patiño, 2012). Estos microorganismos no son patógenos en condiciones normales, es decir, si la persona tiene una higiene adecuada, una respuesta inmunitaria normal y la función de barrera cutánea preservada no causan ningún daño. Por otro lado, si el huésped sufrió una escoriación o cortada la microbiota puede infectar la herida.

También existe la microbiota fúngica, es el segundo grupo de importancia en la microbiota cutánea. Se han aislado especies de los géneros Candida, Malassezia, TRichosporon y Rhodotorula. Además existe la microbiota parasitaria, en ésta se incluyen los ácaros Demodex Folliculorum y D. brevis, se consideran parte de la microbiota normal. El primero, es conocido como ácaro del folículo porque habita en el folículo piloso y es el que más se encuentra en la piel. El D. brevis predomina en las glándulas sebáceas y de las de Meibomio. Se encuentran con más frecuencia en cara (nariz, mejillas, frente, sienes y barbilla) (Patiño, 2012).

Los ecosistemas de la piel varían entre segmentos corporales, pero aunque parezca increíble, la microbiota es muy similar entre individuos de la misma edad y sexo.
A continuación se mencionan los microorganismos encontrados en diversas partes del cuerpo en sujetos sanos. La primera son las fosas nasales aquí se encuentran con mayor frecuencia: P. acnes, S. epidermidis y bacterias corineiformes. En el pliegue retroauricular se encuentra Malassezia spp más que en otras partes del cuerpo.

La cavidad oral, como se sabe, contiene gran cantidad de microorganismos y estos dependen de las concentraciones de oxígeno, pH y azúcares. Aquí las bacterias mayormente aisladas son: estreptococos de un 30 a 60% (con predominio de S. viridians), también se encuentran especies no patógenas de Neisseria, Moraxella catarrhalis y S. epidermidis (Patiño, 2012). Las bacterias varían en las diferentes partes de la boca. En el surco gingival debido a la poca cantidad de oxígeno abundan las bacterias anaerobias. En el área supragingival se encuentran las bacterias anaerobias facultativas y estreptococos. Y las bacterias subgingivales son anaerobias obligadas, principalmente.

En el sistema genitourinario, la microbiota ayuda al desarrollo e inhibición de microorganismos patógenos. Aquí habitan bacterias que se encuentran en la piel como estreptococo alfa hemolítico, S. epidermidis, Propionibacterium spp y Bacteroides spp (Patiño, 2012).

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