Es muy común encontrar a los estudiantes de la EMIS escuchando música al mismo tiempo que estudian o repasan antes de un examen. Es una acción que muchos realizamos y me intereso saber cómo influye este hecho a nuestro estado de ánimo.

El estrés aumenta en época de exámenes.

Para comenzar es necesario tener un concepto de que es el estrés; para la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción. Y está comprobado que el estrés aumenta conforme el estudiante avanza en sus estudios, y que llega a sus grados más altos cuando cursa el nivel universitario.

Barraza Macías enlista las principales reacciones que presentan los estudiantes:

  1. Reacciones físicas: sudoración en las manos, trastorno en el sueño, cansancio, dolores de cabeza y somnolencia.
  2. Reacciones psicológicas: ansiedad, nerviosismo, falta de concentración sentimientos de depresión y la sensación de tener la mente vacía (bloqueo mental).
  3. Reacciones comportamentales: dificultad en las relaciones interpersonales, agresividad y desgano.

Generalmente las principales formas de bajar los niveles de estrés académico en  los estudiantes son: leer, ver la televisión, oír música, hacer deporte, buscar ayuda espiritual.

Muchos jóvenes optan por escucha música al estudiar para reducir los niveles de estrés.

Entre las carreras que representan más altos niveles de estrés son las de ciencias de la salud como: Odontología, Enfermería y Medicina. En estas carreras se concentran niveles altos de estrés entre los estudiantes debido a que poseen muchas asignaturas teóricas, tienden a perder el control sobre el nuevo ambiente lo cual les genera inseguridad y el constante sentimiento del posible  fracaso académico universitario.

El escuchar música es algo muy común para todos los estudiantes y muchas veces representa un intento para lograr aislarse de las conversaciones y del ruido que nos rodea. La música tiene un profundo impacto en nuestro estado de ánimo llegando a alterar incluso la frecuencia cardiaca. Pero ¿qué efectos positivos o negativos representa esta actividad para nuestro desempeño en el estudio?

Un estudio realizado por Nick Perham y Joanne Vizard titulado “Can preference for background music mediate the irrelevant sound effect?”, observó cómo la música de fondo afectaba la habilidad de los estudiantes para contestar un test, que consistía en recordar una serie de items en un orden específico. A los estudiantes se les aplicó el test en 5 escenarios diferentes:

  1. Ambiente en silencio
  2. “conversación fija”, es decir una palabra (en este caso árbol) repetida en voz baja durante todo el examen
  3. “conversación  cambiante”, una variedad de palabras (en este caso número del 1-9 al azar) durante todo el examen
  4. Música de su agrado, es decir una canción proporcionada por los estudiantes, con el único requisito que tuviera letras
  5. Música desagradable (en ese caso “Thrashers” de Death Angel, ya que todos los estudiantes expresaron su desagrado por el metal)

Los resultado demostraron que no existía una diferencia significativa entre la puntuación de los exámenes con música de su agrado, la desagradable y con conversación cambiante. Es decir, sin importar si disfrutaban o no la música el hecho de tenerla en el examen representaba un distractor en la misma medida en la que una persona hablara. La puntuación del examen fue significativamente mayor para los que se llevaron a cabo en un ambiente callado o con conversación fija.

Asimismo, en el 2005 un estudio publicado en “Psicología de la música” encontró que los trabajadores que escuchaban música mientras trabajaban, tenían una mayor productividad que los que no lo hacían. Los autores de dicho estudio especularon que esto podría deberse al hecho de que la música mejora el ánimo e incrementa la motivación. Especialmente en estudiantes que tienen dificultades para motivarse a completar su trabajo  o que necesiten un respiro del estrés y la fatiga de estudiar. Por lo que la música podría ser particular utilidad en los momentos estrés o simplemente cuando necesitamos una motivación.

Los efectos de la música pueden variar mucho de persona a persona por lo que más estudios son necesarios sobre factores como el tempo, género, idioma, incluso si el estudiante esté o no acostumbrado a escuchar música. Es así que, debido a que los resultados y las preferencias de los estudiantes varían en sobremanera, Elizabeth Axford, instructora de Humanidades y Ciencias en la Universidad de Phoenix recomienda que lo mejor es intentar con “prueba y error” para averiguar cuál es el mejor ambiente de estudio para nosotros. “Si eres alguien con mucha facilidad para hacer “multitasking” y que hace mejor su tarea mientras escucha música, entonces continúa. De otra manera mejor busca un lugar sin distracciones cuando estés estudiando”

Cada ser humano es diferente, por lo que no a todos nos funcionara lo mismo que a los demás, cada quien puede sentirse cómodo con diversas formas de estudio, por lo cual es recomendable descubrir nosotros mismos cual es la mejor forma que nos ayudara en nuestro desempeño académico.</